Nissan Skyline GT-R de la Gibson Motorsport, uno de los Godzilla del Grupo A australiano

Archivos 06 Out 2023

Nissan Skyline GT-R de la Gibson Motorsport, uno de los Godzilla del Grupo A australiano

En 1989 un icono de la industria del automóvil estaba de vuelta y ese era el Nissan Skyline GT-R. Después de más de 16 años fuera de los catálogos de la marca, el Skyline GT-R era ahora un automóvil con mucha más tecnología y destinado a dominar las pistas, con el fin de homologarlo en la categoría de Grupo A. Ahora estaba equipado con tracción integral, con un sistema desarrollado con el foco en la pista, denominado ATTESA E-TS. El motor era el icónico RB26DETT, un motor de seis cilindros en línea, 2,6 litros de cilindrada, dos árboles de levas a la cabeza, 24 válvulas y dos turbos, para desarrollar 280cv a 6800rpm, limitados por el “acuerdo de caballeros” de los constructores nipónicos.

La categoría de Grupo A trajo consigo varios automóviles que se volvieron inmediatamente clásicos, inmediatamente después de su lanzamiento, durante los años 80 y 90. Tanto en los rallys como en la velocidad, había una gran competitividad con pocos cambios entre los coches de competición y los de carretera, claro está sin contar con los motores más afinados, ni con los dispositivos de seguridad. Esto era también obligatorio por los reglamentos, un mínimo de 2500 ejemplares, haciendo con que los entusiastas pudieran adquirir automóviles, como el Ford Sierra RS Cosworth y el Escort RS Cosworth, el Lancia Delta Integrale, el Subaru Impreza WRX, el Mitsubishi Lancer Evolution, el BMW M3, entre muchos otros, donde está también el Nissan Skyline GT-R, uno de los mejores de la categoría en las pistas, haciendo con que la revista australiana de automóviles Wheels lo llamara “Godzilla”.

Era necesario construir un mínimo de 500 ejemplares para homologar una evolución para la competición, pues así no había la necesidad de producir muchos elementos específicos, así como podría crear una mejor base para adaptarse a la competencia más fácilmente. Nissan así lo hizo, con la producción de 500 ejemplares del Skyline GT-R Nismo, más 60 unidades para uso en competición, lanzadas el 22 de febrero de 1990. Dentro de las diversas modificaciones, se pueden enumerar las más importantes, como conductos de aire para el intercooler en el parachoques delantero y el kit específico de Nismo para el modelo, como un pequeño spoiler en el capó, Embaladeras específicas, así como un spoiler en la tapa de la maleta, debajo del alerón grande. El peso también se redujo con la pérdida de ABS, aire acondicionado, cepillo trasero y la parrilla del intercooler.


Varios fueron los Skyline GT-R de Grupo A que compitieron en Japón, sin embargo, Nismo también apostó bastante en el campeonato australiano. En 1986, Fred Gibson se hizo cargo de las operaciones de Nissan Motorsport (Nismo) en Australia y creó Gibson Motorsport. Con gran éxito durante tres temporadas, principalmente con los Skyline GTS-R HR31, el equipo no iba a perder la oportunidad de utilizar el Skyline GT-R.

De 1990 a 1992 cinco automóviles fueron preparados para competir en Australia. El ejemplar de este artículo en particular es el chasis nº 5, fue el último producido por Gibson y el con mayor éxito. A pesar de ser idénticos a sus homólogos japoneses, éstos se diferenciaban en algunos aspectos. El motor RB26DETT desarrollado por Nismo fue aún mejorado y reforzado, con la Gibson creando un motor potente y hermoso al mismo tiempo, con todos los datos tratados por una centralina Electramotive y la sobrealimentación a cargo de dos turbos Garrett T25. Los Skyline australianos también recibían un circuito doble de alimentación de combustible. Estos Skyline de Gibson conseguían extraer cerca de 600cv y tenían una afinación propia del sistema de cuatro ruedas motrices. Junto al motor hay una caja de cambios manual de seis velocidades de Holinger.

Debido al gran dominio de los Skyline GT-R, la organización impuso varias medidas para limitar su avance, lo que para Gibson fue algo que recibió con gran sorpresa. Tuvieron que aplicar una válvula pop-off en el colector de admisión, con la potencia cayendo a 470cv. Aun así, los Skyline continuaron ganando las carreras donde entraban. Sin embargo, en 1993, los organizadores del ATCC prohibieron los motores turbo, así como las cuatro ruedas motrices, por lo que el Skyline GT-R no pudo seguir compitiendo. Esta medida beneficiaba a los fabricantes locales, Holden y Ford, con sus motores V8.

Estos automóviles podían alcanzar los 300km/h en la recta Conrod Straight del circuito de Bathurst y hacer la curva The Chase a 280km/h. Cada ejemplar tenía un coste de producción de cerca de 600.000 euros, siendo que hoy en día son valorados en más de 840.000 euros.

Este Skyline GT-R con el chasis número 5 fue totalmente restaurado por Fred Gibson tras su retirada de la competencia, por lo que se encuentra en un estado de conservación impecable, con todo el aluminio brillando.

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