Citroën Mehari: Para el sol de invierno y los días calurosos de verano

Archivos 26 Nov 2023

Citroën Mehari: Para el sol de invierno y los días calurosos de verano

Por José Sebastião

Citroën celebra su centenario. En 1919, André Citroën lanza lo que vendría a ser un hito en la historia del automóvil, Citroën. Es innegable su contribución a la industria automotriz, pues fácilmente nos recordamos del “Traction avant”, el 2CV, el “Boca de Sapo”, entre otros… la historia está realmente llena de buenos ejemplos fabricados por la marca.
 
En esta marca podemos encontrar el placer de conducir en un automóvil cómodo, con un diseño único y soluciones mecánicas verdaderamente sorprendentes, por no hablar de una relación de peso potencia incomparable. Por todos estos motivos, si tienes un clásico de esta marca sonríes, pues tienes en las manos algo único en todos los sentidos.

Con el fin de homenajear a esta fecha, sería fácil hablar de un 2CV, o un “Boca de Sapo”, algo icónico y llamativo en la historia del automóvil, pero en su lugar, decidí aprovechar el sol de invierno y saborear la libertad de sentir el frío a batir-nos en la cara al mismo tiempo que el sol nos encandecía la vista sobre el horizonte. Si quiere un clásico para el fin de semana saborear estos días de sol de invierno y en verano ir a la orilla del mar, y se puede decir literalmente a la orilla del mar, o a las playas más recónditas, donde los otros coches no se atreven a ir, sentir el sol y el viento… Entonces Mehari es su clásico.




No se puede decir que es un auto potentísimo, o que andará siempre en la casa de los tres dígitos de velocidad, sin embargo, se puede decir que a subir no lo va a dejar avergonzado, que una tercera a fondo con la entrada del segundo cuerpo del carburador, lo dejará con una sonrisa que no podrá ocultar y que su suspensión lo hará viajar cómodamente por las carreteras y superar los baches como si nada. Por no hablar de las curvas que va a realizar a buen ritmo con las cuatro ruedas en el suelo, mientras que los demás están frenando y reduciendo para conseguirlas. Si quiere ver toda esta actuación, solo tiene que ver los primeros minutos de la película “Gendarme de Saint Tropez”, y verá todo lo que este automóvil es capaz de proporcionar a quien lo conduce.

Conducir el Mehari, presentado en Francia en mayo de 1968, en plena revolución francesa, lo rescatará para eso mismo, una sensación placentera de libertad, pues no viajará encerrado dentro de una caja con ventanas. El mejor ejemplo que puedo darle es, no sé si le sucede, pero en verano vamos a la playa y pasamos por los pinares y somos invadidos por su olor intenso… Eso será su constante. Esta invasión de los olores de la naturaleza mientras siente un buen calorcito en la cara, ya que la eliminación de la capota es total, todavía puede bajar el parabrisas, quedando solo con una pequeña envoltura de carrocería que le dará por la cintura, a la buena manera de un Buggy.


Su chasis proveniente del Dyane y el motor de dos cilindros proveniente del 2CV, con 602 cm3, que debita unos estrundosos 29 CV, capaces de alcanzar los 110 km/h, con un consumo que ronda los 6,1 litros/100 km, tiene una respuesta al acelerador, ágil pero sin prisas, Pero tampoco hay razón para ello, porque lo mejor de la vida es el viaje, y en este caso, eso es todo.

Históricamente hablando, podrá traer uno de los 145 mil Meharis a su casa, sabiendo desde ya que tiene cuatro lugares, e inicialmente los colores disponibles eran rojo Hopi, el verde Montana y el beije Kalahari. El naranja que surgió en 1976 y más tarde surgieron otras variantes en el verde.

Podrá también ser un feliz contemplado si consigue la versión Azur, “marinero”, lanzada en 1983, de color blanco con las puertas y la lona azul, en que los bancos eran forrados con tejido turco listado de azul y blanco. Este modelo lleva su logotipo específico, Azur, en la parte delantera entre el parabrisas y el capó y en la parte posterior de la matrícula a la izquierda.


Si prefiere el Plage, en su mítico amarillo, hecho en Mangualde para la Península Ibérica, con logotipos Plage, en marrón suave, en el capó, delante a la derecha y a la izquierda junto al guardabarros, y atrás, junto a la matrícula del lado izquierdo. En esta versión los bancos estaban listados en amarillo y las llantas eran iguales a las de Azur.


Existe también una versión 4×4, fácilmente reconocible por el neumático de repuesto montado en el capó, de la cual solo se fabricaron 1213 unidades, pero que no justifica su precio, en altura casi el doble de la versión normal, pues la falta de potencia del motor y la capacidad de la versión normal en recorrer igualmente los raíles accidentados, condenaron al fracaso el modelo 4×4.


Algunas de las otras características de este modelo son los frenos, inicialmente de tambor y posteriormente de disco, que están colocados junto al motor y no junto a la rueda y su caja de cuatro velocidades con la palanca en el tablero. Por último, si tira el asiento trasero, tendrá un maletero considerable.


Existe todo tipo de material nuevo para el Mehari, sin embargo, éstas permanecen exclusivas de pocos fabricantes. Después de comprar este automóvil, si no sabe de nadie para repararlo o cómo adquirir material, tiene, por ejemplo, el Club 2CV/ Dyane de Portugal, que podrá asesorar en este aspecto.

Si ya ha empezado a ver este futuro clásico suyo, permítame recordarle que estamos en la era de las computadoras hace tiempo, diría que estamos en una era dependiente de la tecnología, y eso marca sin duda los productos finales que tenemos a nuestro alcance como consumidores. No podemos pasar indiferentes al planeta y al medio ambiente, por eso en 2015 Citroën lanzó un E-Mehari eléctrico… pero salvar un clásico, es también un gesto de salvar el planeta y una memoria. Mirando a los dos Meharis, imagina que todo comenzó con una maqueta de cartón.

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