Renault 18 Turbo, la revolución bajo el capó

Archivos 25 Dez 2023

Renault 18 Turbo, la revolución bajo el capó

Por Marcos Santos

Hay cosas que nos quedan grabadas en la memoria desde los tiempos de infancia. ¡Sonidos, colores, olores, paisajes y, por supuesto, los automóviles! En los niños, que desde luego son impelidos a jugar con carritos e imaginar carreras, o persecuciones de policías y ladrones, ¡hay algunos ejemplares que no salen de la memoria, aunque prácticamente hayan desaparecido de las calles!

Quien tuvo la suerte de nacer y crecer entre los años 70 y 90 tendrá, ciertamente, un buen puñado de recuerdos que lo acompañará por la vida fuera. Por otra parte, me arriesgo a afirmar que gran parte de los compradores de automóviles clásicos, pre-clásicos, o simplemente “viejos” son personas de esa edad.

La nostalgia, la nostalgia y allí está, la memoria, o las memorias. Hoy, mi memoria me transporta hacia finales de los 80 y principios de los 90. Desde siempre en mi familia han existido automóviles franceses. El mítico y el más exuberante era el Citröen DS, el famoso boca de sapo. Un vehículo que acompañó a mis abuelos desde Angola y aún hoy existe y permanece en la familia. Renault 9, Renault 11, Renault 19, Citroën AX Gti, entre muchos más. Pero, ¡existía un modelo francés que nos llenaba las medidas a todos! ¡Sobre todo a los niños de la familia! ¡El Renault 18 Turbo del tío Nelo! Era algo extraordinario por el aura y cierto misticismo que lo acompañaba. El Turbo estaba siempre inmaculado, guardado y lejos de las miradas, pues era un automóvil poco usado.


La curiosidad y la ansiedad se apoderaban de nosotros cada vez que el tío venía a Portugal y podíamos dar una vuelta en esa “máquina” que nos transportaba a una velocidad muy superior a la que estábamos acostumbrados, ya fuera a la playa o a Gerês! ¡La comodidad, la evolución técnica y la genialidad, esa genialidad que nos quitaba el aliento!

Conviene no olvidar que éramos niños y todas esas sensaciones eran vividas en su máximo exponente. No nos interesaban los detalles técnicos ni los problemas de subviraje, como han señalado algunos críticos.

Para nosotros era un Renault 18 Turbo, gris, con las letras que formaban la palabra Turbo escritas en negro, entre listas del mismo color, en la parte inferior de las puertas delanteras, como que a desvanecerse por la velocidad deslumbrante. Tenía los asientos delanteros con buen encaje y un manómetro de presión turbo junto a los botones de los vidrios eléctricos y del reloj. Era un “avión”, aunque no lo fuera.


Por supuesto, a la edad de 10 años nadie quiere saber de características técnicas, pero la historia se encarga de revelarnos todo lo que queremos, sirviendo de trampolín para la evolución. ¡Es así en la sociedad y en el mundo, o al menos es lo que debe ser! Tomando la historia, es tiempo de revelar los secretos pasados de este icono galo.

El Renault 18 fue presentado en el Salón del Automóvil de Ginebra en 1978, convirtiéndose en uno de los automóviles familiares más exitosos de la historia de la marca, sustituyendo al Renault 12 y al Renault 16, dando lugar al Renault 21. Fue producido entre 1981 y 1985 y estaba equipado con un motor de cuatro cilindros en línea, con 110 CV de potencia, movido a gasolina y contaba con las joyas del turbocompresor Garret y el carburador Solx 32DIS. Contaba con una caja de cinco velocidades, frenos de disco delanteros y tambor trasero.


Su suspensión delantera independiente, tipo MacPherson, con barra estabilizadora y la trasera de eje rígido, con brazos oscilantes, muelles helicoidales y barra estabilizadora, conferían una estabilidad y el confort pedido a una Berlina familiar deportiva, que tenía una velocidad máxima de 185 km/h y un consumo de 8.2 litros, en marcha simpático.

En 1983, el Renault 18 Turbo vio su potencia aumentada en 15 CV, pasando a tener 125 CV, haciendo de 0 a 100 km/h en 9.5 segundos, contra los 10.5 segundos de la versión anterior. Pasó a contar con discos de freno atrás, dando una mayor seguridad para reducir la velocidad máxima que aumentó a 195 km/h, así como su consumo, que fácilmente llegaba a los 16 litros, en una conducción más deportiva. Me lo dijo alguien, que logró llegar a los 205 km/h, sin dificultad. ¡Es bueno que papá no lo sepa!


El Renault 18 Turbo ha demostrado ser una Berlina familiar turbinada, cómoda, dinámica QB, con interiores simpáticos y adecuados a su época, siendo discutible su calidad, por lo que la degradación de los modelos existentes fue más acelerada. También contó con una versión “break”, aumentando así su capacidad familiar.


Este modelo y motorización llegó a ser utilizado por las fuerzas de seguridad a la civil de nuestro Portugal, pues sus características técnicas permitían fiabilidad y performances necesarias en las eventuales persecuciones.

Sin duda un salto de calidad en la marca francesa y un puente sólido para otros modelos Turbo.

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