Amedée Gordini, el nacimiento de la marca

Sem categoria 28 Dez 2023

Amedée Gordini, el nacimiento de la marca

Por José Brito

Con todos los resultados alcanzados en años anteriores y con el acuerdo entre SIMCA y Fiat en su bolsillo, Pigozzi haría su propio trato con el “Mago”. Ambos firman un contrato en el cual Gordini se convierte en el preparador de SIMCA para la competición, ocurriendo así el nacimiento de Gordini como marca en 1936, y con él, el principio de una leyenda.

Ese año Amedée inscribe su Fiat 508S Balilla en la categoría Sport 1100 cc en la Coppa D’Òro, en Spa-Francorchamps y en Miramas bajo el equipo SIMCA-Gordini, alcanzando triunfos en las tres pruebas. La apariencia absolutamente “normal” del pequeño bólido y la forma autoritaria como dominaba a sus rivales dejaban atónitos público y prensa.


También en 1936 iniciaría la preparación de modelos SIMCA para competición, al caso los SIMCA 5 y 8 (victorias en sus respectivas clases en Le Mans) que competirían en categorías de pequeña cilindrada. El pequeño Topolino de 568 centímetros cúbicos, cuyas alteraciones fueron efectuadas por el propio Amédée, batería siete récords de velocidad en 1937 y conquistaría la victoria en su clase en Le Mans al año siguiente.

La carrera de Gordini estaba en una fase de ascenso, apenas trabada por el inicio de la 2ª Guerra Mundial. Este período quedó inevitablemente marcado en la vida de Gordini, más que una de sus posesiones más preciadas, el Fiat 508S, sería llevado por las tropas nazis al abandonar la capital francesa, siendo más tarde destruido en un bombardeo de los Aliados en Alemania.


El final del período de guerra coincidió con el renacimiento de la historia de Gordini. El primer paso, la reconstrucción, partiendo de todo lo que consiguió salvar. Amédée fue capaz de recuperar algunos de los SIMCA 8 que participaron en Le Mans y pasó a formar parte del AGACI, un comité de competición independiente que pretendía volver a organizar pruebas automovilísticas en territorio francés lo antes posible. La primera prueba disputada después del conflicto fue la Coupe Robert Benoist, plenamente dominada por Amédée.


Pocos meses después se producen contactos entre los principios federativos en el sentido de constituir un conjunto de reglas universales a todos los Grandes Premios Internacionales, que culminaría en el Campeonato del Mundo de Pilotos de 1950. Gordini rápidamente abrazaría el desafío, y partiendo de los modelos Sport recuperados fabricaría carros para Grande Awards con la ayuda de Dante Giacosa, diseñador de Fiat.

El primer Gran Premio disputado bajo el control de las nuevas reglas tuvo lugar en Niza entre el 22 y el 24 de abril de 1946, donde el equipo Gordini comparece después de viajar por carreteras públicas sin incorporar matrícula en los vehículos, lo que, por suerte, no trajo consecuencias administrativas.

Amédée consigue la pole position, pero en la carrera sufre un accidente lo que lo obliga a retirarse al cabo de algunas vueltas. Sin embargo, el Gordini de Scaron obtendría la victoria. En el Gran Premio siguiente, en Marsella, surge la primera victoria de Gordini. Esta temporada estuvo marcada por la feroz rivalidad entre Gordini y Cisitalia, de tal forma que Gordini volvió a establecer la relación pre-guerra con SIMCA. Los recursos eran escasos y los costes elevados, y los distribuidores SIMCA en Francia contribuyeron de forma monetaria al proyecto. De esta relación saldrían los modelos Gordini Type 11 y Type 15 (con un chasis ligeramente más corto que el primero).

Enfoque en el Negocio

1947 trae novedades, con la contratación del campeón francés Jean-Pierre Wimille para el equipo SIMCA-Gordini. Su llegada tiene como objetivo colmar la salida del propio Amédée, que decide poner fin a su carrera como piloto para dedicarse exclusivamente a la preparación de sus automóviles. Este término sería más un constante interregno, ya que Gordini competiría esporádicamente de ahí en adelante.


Necesidades económicas llevaron a la venta de algunos chasis más antiguos para dar lugar a la construcción de nuevos monolugares, con Amédée a desarrollar nuevos motores partiendo de los 1100 centímetros cúbicos, uno con 1220 y otro con 1430 centímetros cúbicos. Esta repentina necesidad de desarrollo enfatizado no fue plenamente esporádica, debido a la conciencia de Gordini de la acuciante modificación de los reglamentos que se produciría en Fórmula 1 y Fórmula 2.

El nombre de Gordini comenzaba a asociarse inmediatamente a la grandeza automovilística, cuya moda era apenas rivalizada por Abarth. Los triunfos, consecutivos, el dominio de todo y cualquier trazado, pleno, y la construcción de la leyenda seguía con toda la pompa y circunstancia.

Muchos de los mejores pilotos del mundo (Sommer, Trintignant, Manzón, o Bira, para nombrar algunos) de la época se mostraban ansiosos por poder experimentar las maravillas que “El Mago” conseguía concretar en los automóviles que preparaba, habiendo triunfado abundantemente en estos bólides.

La perspicacia de negociante de Gordini seguía teniendo un papel central en su negocio, y a pesar de los éxitos alcanzados, su voluntad de mejora no cesó. Aprovechando la quiebra de Bugatti, se apresura a contratar a algunos de sus mecánicos más influyentes, como Robert Aumaitre y Antoine Pichetto, nombres intrínsecamente vinculados a la historia competitiva de la marca francesa.

Una nueva renovación de contrato con SIMCA ve la inclusión de una cláusula en la que ésta pasa a poder decidir en qué Grandes Premios participa el equipo, algo que deja a Gordini entre la espada y la pared. Por un lado, entendía que el motivo de la presencia en los Grandes Premios era suya, lo que le daba más que derecho de decisión, pero por otro lado, al rechazar el negocio corría el riesgo de no conseguir fondos para ni siquiera participar en pruebas, mucho menos con la competitividad alcanzada. Toma entonces la dura decisión de aceptar la condicionante.

A pesar de que primeramente pudo parecer un obstáculo al desarrollo de la Gordini, el negocio casi acabó por ser una intervención divina, con rastreo para el Gran Premio de Rosario (Argentina) de Fórmula Libre de 1948. Para esta prueba, en la que Amédée no deseaba participar, SIMCA lanzó el reto de proponer a 20 pilotos locales pruebas con su automóvil, siendo que Gordini quedaría encargado de seleccionar quién tendría oportunidad de participar en la prueba. El seleccionado de Gordini fue Juan Manuel Fangio.


Su Gordini y el de Wimille protagonizaron un bellísimo duelo a lo largo de la prueba, hasta que Fangio sufre problemas de motor por el medio de la misma, teniendo que abandonar. A pesar de lo sucedido, su talento no pasó desapercibido a Gordini que decidió que el monolugar no regresaría a Francia, sino que sería enviado un nuevo motor desde París para que Fangio pudiera seguir compitiendo con el Gordini en América. Solo tres años más tarde, el mundo vería a Juan Manuel Fangio ser proclamado campeón del mundo de Fórmula 1 con Alfa Romeo.

A pesar del aparente mar de rosas, el año 1949 demostró ser tenebroso para Gordini, particularmente asolada por la muerte de Jean-Pierre Wimille al volante de uno de sus monolugares, en un momento en el que toda la atención se centró en la mejor preparación posible para el Campeonato Mundial de Fórmula 1 de 1950.

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