Los automóviles y las Exposiciones Universales: La Expo 58 en Bruselas

Archivos 31 Dez 2023

Los automóviles y las Exposiciones Universales: La Expo 58 en Bruselas

Por Marco Santos

“Una Visión del Mundo: Un Nuevo Humanismo” era el tema de la Exposición Universal de Bruselas de 1958, la primera en realizarse después de la II Guerra Mundial. Los tiempos eran de hecho de cambio, el conflicto terminó hace 13 años, documentos fundamentales como la Declaración Universal de los Derechos Humanos fueron redactados, el continente europeo estaba prácticamente restablecido de las consecuencias de la guerra e incluso la Comunidad Económica Europea estaba dando sus primeros pasos. En este clima de optimismo se organiza y se desarrolla la Expo 58, que había sido aprobada por el BIE en noviembre de 1953. El especial enfoque en la humanidad y las comunidades de los países presentes en el evento no eclipsaron las crecientes aplicaciones tecnológicas de los pabellones y espacios públicos de la Expo.


La energía nuclear y la exploración espacial fueron temas destacados en el certamen, testimonio de esa esperanza en el conocimiento científico y en la utilización pacífica de la nuclear es el conocido Atomium, una representación gigante de un cristal magnetizado de hierro y uno de los iconos de la Expo y de Bruselas.


De los 39 países participantes, la URSS se destacó por los contenidos y grandiosidad de su pabellón, un edificio con una escalera monumental de acceso, cuyos materiales predominantes eran el vidrio y el hormigón. La demostración de fuerza de los soviéticos no se quedaba ahí, y si por un lado se apoyaron en una visión política e histórica, cuyo mayor ejemplo era la enorme estatua de Lenin que dominaba el pabellón, por otra expusieron en fuerza la capacidad tecnológica e industrial del enorme estado socialista. Estaban presentes modelos a escala real del satélite Sputnik y de otros módulos espaciales, o un modelo del primer barco rompehielos propulsado por energía nuclear, pero también bienes de consumo como los automóviles.



Las estrellas de cuatro ruedas del espacio soviético no podían ser más dispares, desde el Moskvitch 407, pasando por el Volga M21, GAZ 13 Chaika y finalmente el ZIL 111, trazando así un panorama de la industria automotriz del bloque, desde el vehículo popular hasta el coche de las altas patentes del Estado.

Comenzando por el Moskvitch 407, lanzado en 1958, era un vehículo destinado a la clase media, movido por un motor de 1358 cc de cuatro cilindros en línea y cerca de 45 cv acoplado a una caja manual de 3 velocidades, capaz de 115 km/h de velocidad máxima. Estos pequeños vehículos ya disponían de un sistema eléctrico de 12 voltios, suspensión frontal con muelles helicoidales y amortiguadores telescópicos, mientras que detrás continuaba el eje rígido, “ablandado” por los muelles semielípticos y amortiguadores hidráulicos de doble acción. En cuanto a comodidades ya contaba con radio y calefacción para los vidrios, la maleta también ofrecía la posibilidad de ser abierta desde el interior del vehículo. Sus líneas estaban inspiradas en vehículos europeos contemporáneos como por ejemplo los Fiat 1100, Ford Consul de primera generación o Hillman Minx. Cabe señalar que el mercado soviético presentaba diferencias sustanciales del resto de Europa, si en la URSS el Moskvitch era comprado por la llamada clase media, en la mayoría de los mercados de exportación era considerado un vehículo accesible, pues el poder adquisitivo era superior.


El GAZ Volga M21 lanzado en 1956 era una Berlina de grandes dimensiones orientada a una clientela más rica, siendo inaccesible para la gran mayoría de la población soviética. Inicialmente este modelo estaba equipado con una motorización, con bloque y cabeza en aluminio, de 2.5 litros de cuatro cilindros en línea capaz de cargar 70 cv que tenía como tarea mover la carrocería de 4,81 metros, sin embargo su robustez y fiabilidad lo hicieronen un icono de la industria del automóvil del bloque del este. Sus líneas estaban inspiradas en los modelos americanos de la época, sin embargo para hacer la utilización del vehículo más polivalente, hubo una preocupación en dejar una distancia al suelo generosa, lo que le confiere una apariencia extraña frente a las largas berlinas americanas y europeas cada vez más próximas al suelo.

Como vehículo “de lujo” que era el M21 venía equipado con algunas comodidades como un muy eficiente sistema de calefacción y desempañado, encendedor, bancos reclinables, radio con capacidad para captar tres longitudes de onda. Otra curiosidad de este modelo era su sistema de lubricación operado por pedal que se mantuvo hasta 1960 y que permitía al conductor lubricar las partes móviles del Volga, sin embargo este sistema era muy propenso a fugas y fue sustituido por una solución más convencional. El M21 tuvo alguna aceptación internacional, siendo la más notable la distinción obtenida en la Expo 58. El interés por parte de varios clientes en el vehículo hizo que se exportaran varias unidades sin motorización, siendo ésta después montada en Bélgica, la opción recayó por un motor diésel Perkins al contrario de la motorización a gasolina.


Tanto el ZIL 111 como el GAZ 13 Chaika eran vehículos destinados a funcionarios de alto rango del estado soviético y no estaban disponibles para la venta al público. Sin embargo era posible un ciudadano alquilar un Chaika para celebraciones especiales como bodas. El estilo de ambos era reminiscente de vehículos como los Cadillac o Packard. Ambos poseían motorizaciones de ocho cilindros en V, el ZIL con seis litros y el GAZ 5.5 l y potencias a rondar los 200 caballos. La transmisión estaba asegurada por una caja automática de dos velocidades similar a la Chrysler PowerFlite accionada por botones. Eran automóviles con dimensiones que rondaban entre los 5,50 y los 6 metros de longitud y estaban equipados con todos los lujos existentes en la época. El Chaika se convirtió así en el vehículo oficial para cuerpos diplomáticos rusos en el extranjero y otros servicios oficiales dentro de la URSS, el estado ofreció también algunos ejemplares a otros líderes políticos como por ejemplo Fidel Castro o a personalidades relevantes como la primera mujer astronauta, Valentina Tereshkova.


Aunque producido en pequeña escala (menos de 3200 unidades) la carrera del GAZ 13 Chaika fue larga, habiendo durado entre 1959 y 1981. El ZIL 111 tuvo una vida más corta que el Chaika, tres años para la primera generación, habiendo sido completamente remodelado estilísticamente en 1961. Este vehículo era aún más exclusivo que el GAZ 13, su producción estaba destinada a la cima de la jerarquía soviética, lo que incluía también a los jefes del KGB. No se conocen cifras totales, pero se cree que la producción de las dos generaciones del ZIL 111 apenas ha superado las 100 unidades. Al igual que el Volga esta limusina también ganó una distinción en la exposición universal de Bruselas.

Aunque la industria del automóvil soviética no se apoya en la imagen de la innovación, como es común en estos eventos, ha logrado mostrar en la Expo 58 una buena visión de conjunto de sus capacidades y de cómo estaba en cierto modo siguiendo las tendencias europeas y americanas, tanto en el plano estético como técnico. Estos fueron quizás algunos de los factores que impresionaron a los visitantes del pabellón de la URSS y ayudaron a abrir puertas a la exportación de algunos modelos.

Classificados

Deje su comentario

Por favor autentiquese para comentar

Siga-nos nas Redes Sociais

FacebookInstagram