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GM-80, el Camaro de tracción que se quedó en proyecto
Con la crisis del petróleo de 1973 y el aumento de los precios de los combustibles, los tres grandes grupos automovilísticos estadounidenses tuvieron que diseñar modelos más económicos. Por un lado, para que fueran más fáciles de mantener por parte de los consumidores y, por otro, para competir directamente con los pequeños automóviles japoneses que estaban llegando a EE. UU. y que resultaban ser mucho más moderados en cuanto al consumo de combustible.
Chrysler, Ford y General Motors tuvieron que realizar grandes inversiones, no solo en motores —como la introducción de la inyección electrónica—, sino también en el diseño de automóviles con ayuda informática para mejorar la aerodinámica, así como en la concepción de modelos totalmente nuevos para seguir siendo competitivos en el mercado.
La tracción delantera en los automóviles demostró ser más eficiente, sobre todo en los modelos japoneses que llegaron al mercado, y los tres grandes apostaron fuerte por esta configuración más compacta, siendo Chrysler el primero en introducir los automóviles con la plataforma K-car. Los otros dos llegaron más tarde, introduciendo sus modelos de tracción delantera a mediados de los años 80.
Ford llegó incluso a desarrollar el proyecto de transformar el Mustang en un modelo de tracción, con el proyecto ST-16, pero este no despertó el interés del público objetivo y no pudo equiparse con un motor V8, por lo que se reutilizó para el modelo Probe, que también compartiría genes con Japón (en forma del Mazda MX-6).
General Motors siguió el mismo camino con el deportivo Chevrolet Camaro, iniciando el proyecto denominado GM-80, que sustituiría la plataforma F-body de tracción trasera por una totalmente nueva de tracción delantera.
Este nuevo Camaro de tracción delantera sería la cuarta generación y también serviría de base para su hermano Pontiac Firebird, con el objetivo de reducir los costes de producción, con la incorporación de un chasis de acero y paneles de material compuesto. Además, al igual que en el proyecto ST-16 de Ford, GM no tenía ninguna intención de colocar motores V8 en esta plataforma, reservando únicamente el motor de cuatro cilindros en línea y dos árboles de levas Quad-4, con potencias de entre 150 y 180 CV. Además de este, los ingenieros también planearon un motor V6 Twin Dual Cam de 3,4 litros y con una potencia de entre 200 y 250 CV, con el objetivo de que este ligero motor tuviera las mismas prestaciones que los Camaro V8 del pasado. Los prototipos del Camaro y del Firebird construidos con la plataforma GM-80 eran más pequeños que sus predecesores y tenían un diseño más cónico.
El proyecto acabaría fracasando y su desarrollo sería cancelado. No solo por los costes del propio desarrollo, ya que los ingenieros llegaron a la conclusión de que fabricar los paneles de la carrocería con material compuesto era más caro y pesado que el acero y aumentaría significativamente el peso, lo que reduciría drásticamente el rendimiento. Además, en las pruebas de choque realizadas, se demostró que esta configuración era peligrosa y requería un mayor desarrollo en el campo de la seguridad, es decir, más inversión. General Motors no estaba «dispuesta a ello» y, en octubre de 1986, Roger Smith canceló el proyecto.
Sin embargo, no todo estaba perdido, ya que los últimos diseños del Camaro y el Firebird GM-80 sirvieron de inspiración para la cuarta generación de los hermanos lanzada en 1993.
General Motors también diseñó un prototipo de GT de lujo basado en la plataforma GM-80, con un maletero pronunciado de tres volúmenes, pero hoy en día se sabe muy poca información al respecto; solo existen dos fotos de un prototipo de pruebas, que se cree que fue utilizado por Oldsmobile.




















