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El Renault 5 ocupa un lugar destacado en la historia industrial francesa. Lanzado en 1972, surge en un contexto de profundas transformaciones sociales y económicas, marcado por una urbanización a gran escala y por unas necesidades automovilísticas en constante evolución. El conductor buscaba entonces vehículos más compactos, prácticos y asequibles.
El R5 fue concebido como un automóvil moderno y versátil, un urbano de aspecto juvenil. El diseño era innovador, con formas redondeadas y parachoques de plástico, una solución inédita en aquella época. Más allá de la estética, el pequeño Renault encarnaba una nueva forma de concebir el automóvil en su conjunto, conquistando a un público muy amplio: desde los conductores recién titulados hasta las familias.
Con más de cinco millones de unidades producidas, el Renault 5 atravesó varias décadas y acompañó la evolución de una Francia dinámica, al ritmo de las modas. Hoy en día, es un objeto de colección icónico, capaz de despertar recuerdos en prácticamente todos los entusiastas, y no solo en ellos.

La historia de este ejemplar en concreto es verdaderamente singular. Fue encargado nuevo en el concesionario Renault Sodirac, en Chalon-sur-Saône, en octubre de 1982, por la señora M., que en aquel momento aún no tenía carné de conducir. En la nota de pedido se puede leer que el pequeño Renault fue elegido en la versión TL, con la rara opción de color «Bleu Schiste Métallisé». La factura rondaba los 40 000 francos. El automóvil lucía la matrícula provisional 9105 WWA 71 cuando salió del concesionario (válida, en principio, durante 15 días).

El coche fue entregado en el domicilio de la propietaria y, una vez cerradas las puertas del granero, nunca más volvería a ver la luz del día ni la región de Borgoña. Según las investigaciones realizadas, Madame M. acabaría sacándose el carné de conducir, pero nunca se sentiría realmente cómoda al volante. El R5 permaneció inmóvil de esta forma durante 43 años, con la batería desconectada.
El «milagro» se debe a que el granero se mantuvo en excelentes condiciones. En enero de 2026, las puertas se abren para revelar un automóvil en un estado de conservación sorprendente. No hay ningún rastro de corrosión, solo algo de moho en los plásticos del interior. El cuentakilómetros sigue marcando 12 km, más de cuatro décadas después.

Tras inflar los neumáticos, empujan el pequeño coche hacia la luz, y en el maletero aparecen las matrículas definitivas, junto con el albarán de entrega, los manuales y el juego de llaves de repuesto: no falta nada.

Hoy en día, encontrar un coche olvidado en un granero es el sueño de cualquier coleccionista. Cuando, además, se presenta en un estado absolutamente original, una auténtica «cápsula del tiempo», como dicen los ingleses, entramos en el ámbito de lo excepcional. Este Renault 5 es, muy probablemente, único en el mundo, razón por la cual fue vendido por la casa de subastas Aguttes el pasado 15 de marzo por nada menos que 47 000 euros.
Imágenes: Aguttes On Wheels
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