Peugeot 203 Coupé, el patito feo convertido en unicornio

Sem categoria 24 Jun 2026

Peugeot 203 Coupé, el patito feo convertido en unicornio

Por Bruno Machado

Tras la Segunda Guerra Mundial, eran tiempos de reconstrucción y reorganización industrial. La necesidad de recuperarse económicamente no dejaba mucho margen para grandes extravagancias. Fue precisamente en ese contexto, en 1948, cuando se lanzó el 203, una berlina seria y robusta, típica de Peugeot, que contribuiría a la buena reputación de la marca.

Pero el cambio de década también coincidía con las ganas de pasar página y disfrutar de la vida. Y como el éxito de la berlina y de sus múltiples variantes —Commerciale, furgoneta cerrada, «caja abierta»— así lo permitía, Peugeot acabó aceptando la producción de una versión Cabriolet en 1951, más adecuada para circular con estilo por las calles de Saint-Germain-des-Prés o por la Costa Azul. Las alentadoras ventas de esta versión, sobre todo en los primeros meses, llegaron incluso a convencer a los responsables de la marca para producir una versión coupé.

Así, en 1952 salió al mercado el Peugeot 203 Coupé. Pero pronto se comprobó que el Coupé no tendría el mismo éxito. El peculiar diseño de las ventanillas laterales traseras rompía la armonía de las líneas generales, lo que hacía que este Coupé se pareciera a un Cabriolet con techo rígido fijo.

Un diseño poco aceptado, un motor idéntico al de la versión normal (1290 cc, 45 cv) y una imagen que carecía del prestigio de otras marcas. Al 203 Coupé le quedaban pocos argumentos para conquistar a los clientes potenciales en aquellos tiempos difíciles. Tanto es así que Peugeot prefirió no insistir y decidió dejar de comercializar el 203 Coupé en 1954, tras haber fabricado 955 unidades.

Hoy en día, existen un centenar de ejemplares del 203 Coupé —el triple en el caso del Cabriolet—, lo que convierte a esta versión en una rareza entre las rarezas. Además, su diseño, tan característico de los años cincuenta y con ese «je ne sais quoi» de estilo americano, no puede sino seducir a los entusiastas, tanto de la marca como de otras.

Afortunadamente, aunque las ventas se quedaron por debajo de lo esperado, esto no impidió que Peugeot continuara, en las décadas siguientes, con su gran tradición de coupés y descapotables, iniciada incluso antes de la guerra —una tradición que, lamentablemente, se ha perdido desde entonces.

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